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Lima respira un aire más limpio

Desde el inicio de la emergencia nacional, se han dejado de emitir 1,6 millones de toneladas de CO2 al ambiente. ¿Cómo seguir con esta tendencia al finalizar la inmovilización?

Lima respira un aire más limpio

FOTO: INTERNET

Miércoles 29 de Abril 2020
Desde que empezó el estado de emergencia por el coronavirus el pasado 16 de marzo, nuestro país ha dejado de emitir más de 1,6 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

Según datos de la consultora Alwa, de esta cifra, más de 626.000 toneladas provenían del transporte urbano en Lima Metropolitana. Para ponerlo en perspectiva, esto equivale al peso de más de 23.000 buses del Metropolitano. “Está demostrado que los menores niveles de contaminación vistos durante la cuarentena es lo que la ciudad necesita para lograr el bienestar de las personas”, afirma Laura Secada, directora general de Cambio Climático y Desertificación del Ministerio del Ambiente (Minam).

A ello, agrega la experta, debe sumarse una reactivación económica con criterios de sostenibilidad, que nos permita enfrentar mejor el cambio climático.

De acuerdo a cifras del Minam, en los meses de abril del 2017 y el 2018, en promedio se registraron de 25 a 30 microgramos de partículas finas por m3 de aire en Lima Metropolitana.

Como se sabe, este material contaminante resulta muy peligroso debido a que se introduce fácilmente en el sistema respiratorio.

Debido a la cuarentena obligatoria por el COVID-19, esta cifra se ha reducido este mes a solo 11 microgramos.

“Ha habido una reducción de casi 70%. Eso nos permite concluir que las restricciones de tránsito están asociadas a una mejora de la calidad del aire”, explica, por su parte, Luis Antonio Ibáñez, especialista en Calidad del Aire del Minam.

En Lima Metropolitana, el parque automotor es responsable del 58% de las emisiones de estas partículas finas. Sin embargo, no son los únicos. Los restaurantes que utilizan carbón, como las pollerías y parrillas, emiten el 16% de estas partículas al aire. A las fábricas, finalmente, se les atribuye el 26%.

“Tengamos en cuenta que el transporte público y de carga es principalmente de diésel y tiene un promedio de antigüedad alto: unos trece años de antigüedad. Sobre todo en el transporte de carga, hemos visto incluso unidades de más de veinte años”, explica Ibáñez.

En los últimos tiempos, se han dado una serie de avances como el chatarreo de vehículos de 20 o más años, la reducción de azufre en el combustible o la regulación de importación de autos usados. Además, hace apenas unos días, se ha anunciado una estrategia nacional de promoción de vehículos no motorizados, como las bicicletas.

Pese a ello, aún hay mucho por hacer. Por ello, de cara al reinicio de las actividades económicas tras la cuarentena, el Minam recomienda promover iniciativas como la movilidad sostenible, el teletrabajo, la gestión responsable de residuos sólidos y la eficiencia energética. Estas serán piezas clave para la transición hacia una economía y una ciudad más limpias.

“Asimismo, podríamos promover la electromovilidad. La tecnología puede ayudar a mejorar la situación, pero también se requiere un compromiso como país para tener una mejor calidad de vida”, finaliza Ibáñez.

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